Recolección de semillas: selección de la población y época del año
La recolección de semillas se realizará en las poblaciones más grandes, preferentemente en la identificada con un total de unos 1000 individuos puesto que permite recoger una gran cantidad. También se recolectarán las semillas de la misma población que se va a reforzar con el objetivo de sembrarlas donde se considere más adecuado, ya que la dispersión natural de las mismas no garantiza que se depositen en un emplazamiento idóneo para su germinación y/o establecimiento.
Las semillas se recolectarán entre finales de agosto y septiembre, porque es cuando se alcanza su madurez. Se recogerá un máximo de un 10 % de la producción total de semillas por población para evitar fuertes presiones sobre éstas. Probablemente, podrán recolectarse en una única temporada las 818 semillas requeridas gracias al gran tamaño de la población objeto de la colecta (1000 individuos), pero en el caso de que no sea suficiente (pude tratarse de un año improductivo) su recolección se puede ampliar tantas temporadas como sea necesario.
Siembra: técnicas de siembra, época y emplazamiento
La siembra se realizará en otoño, ya que de forma natural es cuando comienza la dispersión de las semillas. Este tipo de especies de alta montaña necesitan una “estratificación fría” para que sus semillas puedan germinar, es decir, necesitan experimentar frío (invierno) para asegurarse de que germinan en el momento oportuno (primavera).
Aunque la realización de una única siembra facilita su ejecución y el seguimiento de los nuevos individuos, y además reduce costes, esta opción ha sido rechazada. Resulta más interesante sembrar en varias fases (establecimiento de varias temporadas de siembra) y conseguir una población con diferentes clases de edad, puesto que será más estable y se evitarán los denominados “cuellos de botella” con muchos individuos de una sola clase.
Este tipo de poblaciones coetáneas son muy susceptibles a plagas, enfermedades y cualquier otro factor que pueda provocar su mortandad. Sería especialmente grave esta situación si ocurriese antes de que los nuevos individuos alcanzaran la madurez y dispersaran semillas, ya que entonces la población no alcanzaría a ser viable y el refuerzo no habría servido. Además, en una única siembra se corre el riego de que todas las semillas mueran o sean desplazadas de su lugar de emplazamiento debido a factores externos incontrolables, tales como lluvias torrenciales, temperaturas extremas, etc..
En cada fase (temporada) se sembrará una cantidad de semillas concreta, independientemente de si en ese momento ya se ha recogido o no la totalidad de semillas requeridas. El resto de semillas debe almacenarse mediante buenas condiciones de conservación que garanticen su viabilidad para temporadas posteriores de siembra. Además, este procedimiento permite analizar en qué emplazamientos y espacios elegidos inicialmente para la siembra, la germinación y supervivencia de las plantas es mayor, y de este modo fijar zonas adyacentes a los mismos o con características similares como zonas preferentes en las nuevas temporadas de siembra. Ahora bien, el número de temporadas finalmente dependerá de los años de financiación del proyecto fijados por la entidad que lo esté llevando a cabo.
Las siembras se realizarán alrededor del perímetro de la población a reforzar, extendiéndose a partir de ella hacia espacios considerados apropiados. Serán considerados tanto roquedos como pastizales, ya que en ambos la especie tiene capacidad de establecimiento, sólo que la supervivencia de los individuos ha sido mayor en roquedos ya que generalmente se trata de espacios menos accesibles.
La técnica de siembra será manual y semilla a semilla, a pesar de su pequeño tamaño, eligiendo emplazamientos concretos. Se requiere más esfuerzos que con una siembra a voleo, pero seguramente se obtengan mejores resultados. Las semillas son muy valiosas como para escatimar esfuerzos en este sentido.
Como medida de protección de las futuras plantas y de la propia población, se cercará la zona sembrada en el pastizal sólo durante la época de floración para minimizar el riesgo de herbivoría (cabra montés y ganado), ya que éstos se comen los capítulos de las flores y no la planta en su totalidad. Este cercado sólo será temporal con el objetivo de permitir la entrada al ganado para que éste controle la población de herbáceas, la cual puede suponer una fuerte competencia para Artemisia granatensis. Este cerco se quitará de forma definitiva cuando la población sea lo suficientemente estable como para soportar esta presión.
La recolección de semillas se realizará en las poblaciones más grandes, preferentemente en la identificada con un total de unos 1000 individuos puesto que permite recoger una gran cantidad. También se recolectarán las semillas de la misma población que se va a reforzar con el objetivo de sembrarlas donde se considere más adecuado, ya que la dispersión natural de las mismas no garantiza que se depositen en un emplazamiento idóneo para su germinación y/o establecimiento.
Las semillas se recolectarán entre finales de agosto y septiembre, porque es cuando se alcanza su madurez. Se recogerá un máximo de un 10 % de la producción total de semillas por población para evitar fuertes presiones sobre éstas. Probablemente, podrán recolectarse en una única temporada las 818 semillas requeridas gracias al gran tamaño de la población objeto de la colecta (1000 individuos), pero en el caso de que no sea suficiente (pude tratarse de un año improductivo) su recolección se puede ampliar tantas temporadas como sea necesario.
Siembra: técnicas de siembra, época y emplazamiento
La siembra se realizará en otoño, ya que de forma natural es cuando comienza la dispersión de las semillas. Este tipo de especies de alta montaña necesitan una “estratificación fría” para que sus semillas puedan germinar, es decir, necesitan experimentar frío (invierno) para asegurarse de que germinan en el momento oportuno (primavera).
Aunque la realización de una única siembra facilita su ejecución y el seguimiento de los nuevos individuos, y además reduce costes, esta opción ha sido rechazada. Resulta más interesante sembrar en varias fases (establecimiento de varias temporadas de siembra) y conseguir una población con diferentes clases de edad, puesto que será más estable y se evitarán los denominados “cuellos de botella” con muchos individuos de una sola clase.
Este tipo de poblaciones coetáneas son muy susceptibles a plagas, enfermedades y cualquier otro factor que pueda provocar su mortandad. Sería especialmente grave esta situación si ocurriese antes de que los nuevos individuos alcanzaran la madurez y dispersaran semillas, ya que entonces la población no alcanzaría a ser viable y el refuerzo no habría servido. Además, en una única siembra se corre el riego de que todas las semillas mueran o sean desplazadas de su lugar de emplazamiento debido a factores externos incontrolables, tales como lluvias torrenciales, temperaturas extremas, etc..
En cada fase (temporada) se sembrará una cantidad de semillas concreta, independientemente de si en ese momento ya se ha recogido o no la totalidad de semillas requeridas. El resto de semillas debe almacenarse mediante buenas condiciones de conservación que garanticen su viabilidad para temporadas posteriores de siembra. Además, este procedimiento permite analizar en qué emplazamientos y espacios elegidos inicialmente para la siembra, la germinación y supervivencia de las plantas es mayor, y de este modo fijar zonas adyacentes a los mismos o con características similares como zonas preferentes en las nuevas temporadas de siembra. Ahora bien, el número de temporadas finalmente dependerá de los años de financiación del proyecto fijados por la entidad que lo esté llevando a cabo.
Las siembras se realizarán alrededor del perímetro de la población a reforzar, extendiéndose a partir de ella hacia espacios considerados apropiados. Serán considerados tanto roquedos como pastizales, ya que en ambos la especie tiene capacidad de establecimiento, sólo que la supervivencia de los individuos ha sido mayor en roquedos ya que generalmente se trata de espacios menos accesibles.
La técnica de siembra será manual y semilla a semilla, a pesar de su pequeño tamaño, eligiendo emplazamientos concretos. Se requiere más esfuerzos que con una siembra a voleo, pero seguramente se obtengan mejores resultados. Las semillas son muy valiosas como para escatimar esfuerzos en este sentido.
Como medida de protección de las futuras plantas y de la propia población, se cercará la zona sembrada en el pastizal sólo durante la época de floración para minimizar el riesgo de herbivoría (cabra montés y ganado), ya que éstos se comen los capítulos de las flores y no la planta en su totalidad. Este cercado sólo será temporal con el objetivo de permitir la entrada al ganado para que éste controle la población de herbáceas, la cual puede suponer una fuerte competencia para Artemisia granatensis. Este cerco se quitará de forma definitiva cuando la población sea lo suficientemente estable como para soportar esta presión.
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